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Tintas para la vida

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La antología 'Tintas para la vida' reúne más de treinta poemas dedicados a la donación de órganos


Esta publicación, editada por la Delegación de Salud y el Hospital Reina Sofía, está coordinada por los poetas cordobeses Pilar Sanabria y Antonio Varo




Más de una treintena de autores han colaborado en la antología titulada 'Tintas para la vida. Poetas cordobeses por la donación de órganos', que pretende rendir homenaje a la figura del donante anónimo y a todas las personas que participan en el proceso de donación y trasplante de órganos, con cuya aportación contribuyen a que se salven muchas vidas.
El poemario reúne 32 poemas que hablan de generosidad, regalos de vida, sentimientos y nuevas oportunidades que brindan los trasplantes y las donaciones. Ha sido editado por la Delegación Provincial de Salud y el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y está coordinado por la poetisa y periodista de Onda Cero, Pilar Sanabria y por el jefe de servicio de Epidemiología de la Delegación de Salud en Córdoba y poeta, Antonio Varo.
La mayoría de los autores, que aportan sus versos como vehículo para concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de decir sí a la donación, son de Córdoba, aunque también se incluyen trabajos de poetas de fuera como es el caso del actor y polifacético Pepe Viyuela, que escribe un poema repleto de metáforas sobre las nuevas oportunidades que permite un trasplante.






TINTAS PARA LA VIDA

Antología de Poetas Cordobeses
por la Donación de Órganos


Dibujos portada e interior:
J. L. CHECA ALAMILLOS

Coordinadores Antología:
PILAR SANABRIA CAÑETE
ANTONIO VARO BAENA

Imprime: Tipografía Católica

D. L.: CO-827-2009



PRÓLOGO


Se cumplen treinta años desde que en el Hospital Reina Sofía se realizara el primer trasplante de órganos, iniciando así una larga trayectoria repleta de vidas salvadas, de éxitos profesionales nacionalmente reconocidos, y lo que es más importante, repleta de éxitos humanos.
A través de estas líneas quiero agradecer el gran esfuerzo que me consta han realizado los profesionales de todos los servicios y unidades que han intervenido en la realización de cada uno de los más de 4.600 trasplantes que se han desarrollado en el Reina Sofía a lo largo de estos treinta años
Y por supuesto mi más sincero agradecimiento a los donantes de órganos. Personas que desde el altruismo y la solidaridad decidieron, en un momento de gran dolor, que miles de personas y sus familias tuvieran una segunda oportunidad.
Mi reconocimiento a través de estas líneas también se dirige muy especialmente a cada uno de los 32 poetas que han querido colaborar con su compromiso social y humano para homenajear, a través de la literatura, a todas las personas que ayudaron a que el sueño de otras tantas pudiera hacerse realidad. Todas esas personas que hacen posible que muchos corazones sigan latiendo, que cientos de pulmones continúen respirando y que en definitiva, miles de ilusiones puedan llevarse a cabo.
Tenemos la certeza de que el treinta aniversario es un cumpleaños joven pero muy maduro; y la seguridad de que cumpliremos sesenta, cien y mil años de trasplantes, mejorando uno tras otros, gracias al trabajo, la investigación y la profesionalidad de quienes asumen cada día su responsabilidad y su compromiso con la vida, consiguiendo el mayor éxito que se puede alcanzar en medicina: salvar vidas.
Hoy queremos rendir homenaje a la vida, con más vida.
Enhorabuena.
                                                                                                                                                                                                Mª Isabel Baena
                                                                                                                                                             Delegada provincial de salud en Córdoba




A MODO DE PREFACIO

Somos trazas, bornes, portes. Tal y como reza uno de los poemas de esta antología. Un día aspiraremos a ser cuerpos únicos, entrelazados, una comunión sinceramente embriagada que nos une. En un momento la vida gira y puede girar de la luz a la sombra. Vernos sorprendidos por una emboscada que nos atrape en el desaliento y la incertidumbre. Y la fe en los otros también nos puede salvar. La donación de órganos se ha  convertido en el motivo de estos versos que hoy ofrecemos un grupo de poetas cordobeses como una aportación a la VII Semana de Donante. A la voz de uno solo hemos querido, que  el medio habitual en que nadamos, como en un océano de vida, sea la nave donde la singladura de la solidaridad y la concordia lleven rumbo hacia la conciencia. Que la Poesía arribe a buen puerto a todos los sentidos, que sirva para abonar el extenso campo de la bondad humana, (que también existe). Que la Poesía arroje iluminaciones a las islas que los hombres habitan para que estos siembren sólo puentes oferentes, dádiva que no cobren intereses. Que la Poesía convierta la vida en exceso de generosidad y amor para con los otros, que la palabra "prójimo" no sea una rareza en el museo del olvido. Que la Poesía sea la donante hoy y siempre y nos haga escribir esos pronombres contiguos con los que convivamos. Y que seamos los poetas con nuestros versos esa elegía plural, esa abierta geografía carnal entregando la tinta para la vida.

                                                                                                                                                                                            Pilar Sanabria Cañete
                                                                                                                                                                                                         Junio - 2009

                        


DONACIÓN

                                             La luz se ha ido, los pájaros vuelan,
                                      mi corazón está al servicio del momento,
                                      pero todo lo que regalo,
                                      ya nadie me lo podrá robar.
                                                                                           
(Anónimo)

Te he dado poco a poco
lo último, mujer, que me quedaba.
El iris de mis ojos
ya es niebla que retoza ante los tuyos.
Perdí también los dedos
gastados por el roce con tu cuerpo,
y tengo ya en las vísceras
despojos en alcohol que han fermentado.
De tanto trasegar
por sendas y desiertos pedregosos
-que han sido los caminos de mi vida-
mis pies son dos muñones que sangran gangrenosos
dejando en cada huella el sello de un recuerdo.
Tampoco puedo darte mis pulmones
heridos de hachis y de ansiedades.
Te dono el corazón que, aunque está grave,
resiste todavía
al aliento claudicar que ha sido el tuyo.
No tienes corazón, quédate el mío
y no me lo devuelvas.
Ayer me lo robaste; ahora es un regalo;
a mí no me hace falta, ya estoy muerto.
Y yo, a cambio, me llevo
semillas de tu olvido a mi epitafio
pues dicen que tan sólo del olvido
rescatan el amor los desahuciados.

                                        ANTONIO FLORES HERRERA



                        



A CORAZÓN ABIERTO

                                                                        
Para Mario Benedetti
                                                                         In memorian 18/5/09

La última imagen retuvo el rostro de su hombre
abrazando las pupilas, antes de anestesiar
la mente que nunca descansa.

Verdeaba el verde de las batas sobre los guantes de látex,
y el de las máscaras y gorros verdes sobre catéteres
tubos y redes circulantes.
Una fila de alicates, espátulas y varillas palpadoras
aguardaban en hilera su turno fibroscópico.
De fondo, un coro monocorde electrocardiográmico
para palpar el pulso de una vida dormida
                                           [BIP, BIP...ica...mente]

Con las primeras incisiones bistúricas
visionó en un sueño do camillas blanquecinas,
dos manos extendidas, dos equipos quirúrgicos
y una operación abierta de dos órganos intercambiados
sin válvulas esterilizadas. Luego, vivirían felices,
sabiéndose, uno con el corazón del otro.
La sangre dejó de fluir a la máquina de circulación
extracorpórea, y tras desentubar el cuerpo
fue despertando de la somnolencia inducida.
Una línea disectora de grapas, puntos y suturas
atravesaba el pecho apósito invasivamente.

Pero al mirar a su hombre
descubrió que era otro.

                                                   FRANCISCO ALEMÁN


                        



ELEGIA PARA INVENTAR UN CORAZÓN

                                                      
(Al Doctor Manuel Concha)


La tarde era a veces un corazón de olvidos,
donde discurría el ala que andaba en desaliento.
Disuadía la memoria serenidad de vuelo
que el aire le negaba donación o deseo.
El día andaba suelto por la hoja más cálida,
y las horas ya idas dirimían el misterio.
Un corazón alzaba una rama de júbilo
y el ángel amanece un labio sonriendo.
Y cuajó la mañana de crisálidas de agua,
y la luz como un pájaro se acostumbró a los ojos
donde hoy traen los días sus racimos de vida
a la misericorde caracola del tiempo.
Y se alzan señales de la tierra nativa
como un  ave que viene devota de su aire.
Un manantial de aroma por un pecho discurre,
que tus manos pusieron como un don inefable.

                                                 FRANCISCO CARRASCO

                        



UNIDAD DE TRASPLANTE

Así fui trasplantado tal ciruelos en marzo.
No es mío el corazón que me late en el pecho.
El mío es un latido arrítmico y mezquino.
La quimera con rostro de león y cola de serpiente,
-según los datos hallados en  Ovidio-.
El mío es una muerte con forma de un pájaro.
En su lugar hay otro de pulsación exacta:
El del muchacho hermoso, muerto en accidente.
Su bello cuerpo inerte después de tantas copas.
Sus pupilas sirven para dar vista a un ciego.
El ciego lo cree dios y lee cuentos al alba.
El pene se trasplantó a un extraño albino.
El albino lo creyó dios y engendró hijos nuevos.
Los riñones fueron puestos de forma equitativa:
Uno para el joven que reparte periódicos;
El otro a la mujer que asistía a la diálisis.
El joven lo cree dios y vuela las cometas.
La mujer de igual forma incide en creerlo dios.
Aquel muchacho bello, muerto en accidente.
En el punto de mira las lunas, las farolas.
Así fui trasplantado tal ciruelos en marzo.
Aquel muchacho lo creo dios.

                                          SOLEDAD ZURERA

                        



PRONOMBRES CONTIGUOS

Quizá el dominio de la distancia no es bastante
y no sospechamos que hay límites de música carnal
que acercan a los hombres.
Que es el cuerpo una materia
se sonora comunión embriagada.
Quizá unas sabanas abiertas
sean la consigna de un tiempo al mediodía
para un jardín de nieve que abraza
trópicos contiguos de vitales almohadas.
Quizá cada provisional parte del nosotros
es un pez en círculos que se cierra con el otro
y deletrea en una vida rota
el pleno pronombre de isla única de un semejante
para ser como el salmo salvador de Lázaro.
Quizá la fe que encierra la sangre
es la apenas frecuentada osadía
de esa luz que tanto tememos
pero que justifica hacer morir la muerte,
dejarla perpleja, sedar su innoble verbo.
Y hacemos del nosotros un eco lenitivo
resonando mirífico, desatado
sobre la clarividente sed de las heridas.

                                 PILAR SANABRIA CAÑETE

                        



Se parte el corazón o se comparte,
como el pan en la mesa,
como el vino que nunca cosechamos
y, de pronto, nos inflama las venas
y nos arrastra a nuevas costas
con ese viento nuevo, inesperado,
que duplica la vida.
                                     En un extremo,
en el que parecía el último,
rebota el tiempo y se bifurca,
se mira con ojos distintos,
se respira y se drena la muerte por los poros.

Hay para quien el corredor termina
y para el que se abre un horizonte,
un alguien a quien se ha entregado
el testigo y se va lejos,
                                     muy lejos,
con una prorroga y un violín
haciendo escalas,
                                         lejos,
más allá de la última frontera,
lejos,
                                 viajando en otro maletero,
a nuevas estaciones,
                                      escapando,
convertido en un nuevo desafío

                                   PEPE VIYUELA

                        



LIFE BLOOD

Sobre tu piel renazco. mi debelada fuerza,
ergógena, insistente, se vuelve a reclamarte.
Tañes en mis oídos la cántiga más triste.
Mi cuerpo es a tu imagen átomo de tu cuerpo.

He cruzado la noche. El beso de tus labios
parece remozarse como una fruta joven
sobre mi piel de invierno. Apenas me conozco,
me reconozco apenas espasmo de tu beso.

Por devolverte intacta tu prístina alegría,
tronzaría mi alma, la rompería en añicos,
haría de mis ojos sarta para tu cuello.

Negaría mi nombre si con ello olvidaras
la cicatriz o lágrima que agraz ajó tu vida.
¡Te cambiaría ahora mi vida por tu sueño!

                                              MANUEL GAHETE

                        



MAÑANA

Sucederá mañana,
vámonos a dormir

Atranquemos la puerta,
cerremos el postigo,
que no puedan las moscas
entrar en nuestro sueño.
No le abras, hermana,
al ángel de la putrefacción

En la noche una rosa
se cumplirá en la lluvia
de las axilas negras.

Ángel del exterminio
no abandones el suelo,
pon la miel en mi plato
con tus alas de sombra.

Ya l sabes, amor, hermana mía
                  ángel
del surtidor y las bengalas,
                   rosa
viva de la palpitación,
libélulas de escarcha
con el alba latiendo
mañana, sí
        sucederá
         mañana.

                           JUANA CASTRO   

                        



YIN-YANG

Mi cuerpo se retuerce
en las tierras movedizas
          de la diálisis.
En la cita periódica y eterna,
de lunes, miércoles y viernes.

Mi mente se abraza,
a la amargura de mis emociones,
al misterio del tiempo,
en la incógnita de una esperanza.

Una esperanza,
que se fragua en un adiós.
En dolor y llanto,
en la decisión dura y amarga
de compartir y donar
parte de un ALMA.

No quiero, no deseo el dolor,
el llanto, el sufrimiento,
la amargura de nadie.
Pero si el universo lo decide,
abrazaré la ofrenda
         de TU adiós y sus lágrimas.

A tu regalo le daré vida.
con vuestras lágrimas,
sembraré rosas.
En mis sueños,
sin conoceros, os soñaré.
Sin conocerte, soñándote, mi vida serás TÚ.
Sin conoceros, soñándoos VUESTRAS lágrimas,
os las devolveré en rosas.

Porque daros las gracias,
          JAMÁS SERÁ SUFICIENTE.

                                    JOSÉ LUIS CHECA ALAMILLOS


 





                        



SIENTO QUE LATES CONMIGO

Yo miro con tus ojos la misteriosa luna
y contemplo este atardecer desde el viejo puente
donde aquel día tú vieras partir la esperanza
sobre esos caballos galopantes de tristeza.

Yo beso con la piel de tus sugerentes labios
otros ardorosos labios que fríos, me queman.
Yo siento la caricia en tu rostro de unas manos
que me envuelven y se acoplan a tu figura,
que ahora ya es la mía.

Yo camino con este corazón tan entero,
que un día te perteneciera,
y respiro feliz todo el aire de la noche
al saberme vivo desafiando a la muerte,
que tú por desgracia aquella tarde no vencieras.

Yo contemplo la hermosura brillar refulgente
hablándome de ese preciado don de tu dádiva
y noto que te alegras con el bien que recibo,
y siento que lates conmigo
con la fuerza imparable de los astros.

                                         FERNANDO SÁNCHEZ MAYO

                        



BELLA MELODÍA

Un fatídico día
se me escapaba la vida
pos los soterrados arroyos
rojizos de mis venas;
y tú, anónimo donante,
bien me la devolviste
con tu sangre envasada
en blancos recipientes
de esperanza.
Hoy día venturoso
doy gracias
por tu acción altruista.
Y desde ahora quiero
que mis versos se hagan
el eco petitorio,
en la necesidad
del hermano enfermo,
para que nuestra sangre sea
el fértil manantial más compartido.
Y que nuestros vitales órganos
ejecuten la bella melodía
de dar vida
con la dadiva generosa de nuestra donación.

                                       RAFAELA SÁNCHEZ CANO

                        



CANTO PARA IFIGENIA


Era pequeña y frágil, como lo son los pétalos
tempranos, delicados, en la flor del almendro;
vulnerable su cuerpo, lo mismo que un gorrión
caído prematuro, de su nido en el árbol.
Hialinos sus ojos irradiaban la luz
que indecible se alza al horizonte amplio;
tenían sus pupilas, el sol de las orillas
del río y de los juncos; la alegría del heno.

Eran suaves sus manos, como brotes de eléboro,
y hurgaban vivarachas los bolsillos, las cajas,
donde la abuela guarda múltiples golosinas.
No tenía tres años cumplidos en el tempo,
y un arrayán alegre nacía de su risa.

No sabía que el aire del invierno arrastraba
el vuelo en las alondras, no de la plenitud
del narciso que llega misterioso con marzo.
Mas de pronto una tarde, el tropel de un caballo
se encendíó en sus arterias, fustigó sus aurículas
y abriendo sus corolas de amapola encendida,
se ofreció para siempre su plenitud al trigo

                                                        ALFREDO JURADO

                        



HAIKUS DE IDA Y VUELTA


Trasplante al corazón,
hipoteca tóxica.
Basura al quirófano

Sala de urgencias llena,
lista del espanto.
Espera, espanto, espera.

                                                      BALBINA PRIOR

                        



DONANTE UNIVERSAL


Tu nombre se esqueja en mi boca.

Cada mañana,
mi hermano de sangre limpia el latido,
no hay incompatibilidad de caracteres
entre nosotros
y sobran las palabras.

La más sincera de las relaciones,
a golpe de pulsación.

Cicatrices gemelas.

La herida menos dolorosa
es la que provoca el amor
en la batalla por sobrevivir.

Tú en mí, yo en ti,
bajo un mismo universo

Tú en mí, yo en ti,
obligado mandamiento.

                                               NACHO MONTOTO

                        



VIVIR POR TI


Eleva una paloma sonriente
donde estén las risas de las nubes
de polvo irremediable
allí, donde las flores no sean flores
que cuelgan de tus ojos como brasas,
cantando irremediables.
Tus manos, son acaso una llamada,
me das lo más certero de la vida.
Has encontrado el camino secreto,
para el latir de tu corazón
en lugar del mío ya inútil,
retumba el gemido del lenguaje
y la nada absorbe las esencias.

                                          ENCARNA GÁRCIA HIGUERA

                        



EL TACTO DE LAS LUCES


Lo sabían mis dedos por la piedra,
por el musgo y el liquen del pretil;
por el aire mis párpados tullidos
leían el mensaje de las luces,
y por la exhalación del arenal
supe del limo y de la hierbabuena.
Desde este puente conocí mi río,
un discurso de música emplumada,
su deriva de ruidos y clamores.
Nadie mejor que yo conoce sus costumbres.
Nadie mejor que yo porque fui ciego
antes de iniciar mi clarividencia.
Un día, un ángel misericordioso,
cuando iba a alzar su vuelo, me donó
el caudal cristalino de sus córneas
y ahora siento el amparo de las torres,
la corriente tramada por los líricos
verdores de los sotos y el saludo
de las garzas blanquísimas,
con la luz del arcángel de mi noche

                                             MANOLO ROMERO

                        



HOMOPLASIA


Alumbremos entonces el milagro de
la transmigración del amor en
insospechada metempsicosis cuando
mi carne deje su casa para ir a
construir en la tuya otra ciudad de
arterias como calles palpitantes en
hermoso laberinto de nueva planta.

En esa densa espera de espejismo y
y lenta de homoplástico milagro un
latido en cada hora te alertará y
anunciará una risa nueva como
un fresco viento al fin libre de
catéteres y sondas transparentes.

Con ello te resuelvo y te prevengo de
un deseo que transciende mis impulsos, el
anhelo de que leas lo que ya no puede, que
el mar bañe tu piel como si mía fuera o
que tus ojos deslumbren de hermosura y
penetren este mundo que te dejo.

Será un canto de amor y destino que
te lego alegre en heredad.
No lo dudes.

                                            ALBERTO DÍAZ-VILLASEÑOR

                        



La sangre que he vivido
que huele a todas partes
el grifo enamorado.

La digestión
entre azulejos íntimos
caminando desnuda
guante de primavera.

El pulso enhorabuena
tráfico que me envidia.

El pulmón
caricia en existir
decimal en racimo.

                                                    
(Del libro Empleo Terrenal)

                                                          MARÍA LUZ ESCUÍN LORENZO

                        





                        



LA VIDA CON LA VIDA

                                                  
A los que dan y reciben vida

Antes de que el silencio escarbe la tierra,
o las cabriolas del viento tronchen las amapolas,
escenas e imágenes brotarán en un nuevo teatro.
Antes de que la luz grabe un lecho en la mar,
o el tiempo, rebelde sin causa, niegue la tregua,
un adiós inmortal brotará en un nuevo sendero.
Un guión desnudo de palabras, sin efectos especiales,
vencerá al frío en el deshielo del invierno.
Abril acudirá a deshacer el relente, el surco seco,
en su géiser sanará la herida con la herida,
el cuerpo con el cuerpo, la vida con la vida.
La llaga pujará por el amor sin galardón,
convertirá los crespones en incienso de aliento,
en lluvia fecunda que espera ser preñada

                                     MANUEL SANCHIZ SALMORAL

                        



LOS OJOS REGALADOS

Nace una luz muy pura en la montaña
y, aunque no existo,
alguien vive en mí
y observa el mundo abierto con mis ojos.
Los árboles se mueven
lentamente,
mecidos por la brisa y el azul
respira como un ciervo enamorado
en el abismo de mi corazón.
No sé si aún sigo vivo,
pero estoy
mirando el universo de otro modo,
con las suaves pupilas de la infancia
porque mis ojos
aunque ya no estén conmigo,
siguen mirando el cielo como ayer,
fuera de mí y, al mismo tiempo, dentro,
acariciando el sol de esa montaña
que, en este instante, siento frente a mí.
Toco el silencio antiguo de los pájaros,
las nubes levitando bajo el frío,
pero el que mira
el campo en este instante,
no soy yo mismo, aunque viva yo en sus ojos
y él lo contemple todo a mi manera,
de una manera suave,
emocionada
como si no existiera, al fin, la muerte y el mundo respirase
como un niño
que ha regalado, tras fallecer, a un hombre
el milagroso adagio de la luz

                                        ALEJANDRO LÓPEZ ANDRADA

                        



OJOS ALADOS

Ellas han llegado
con la pleamar de oro volátil
que inunda la tarde en el océano de marzo.
Descienden las golondrinas
de su mundo celeste con copos
de una nieve distinta que se funde en mis ojos:
Su torso blanco el lecho blanco de ellos,
sus alas transversales mis pestañas,
sus cuerpos, latidos en mis pupilas.
Ellas son y están dentro de mis ojos,
si los miras verás
mientras yo las miro a ellas
bañarse en el Universo.
Un universo de golondrinas
que son ahora también tus ojos
con los que habrás de tocar
toda la amplitud del mundo expandida
en mares, cordilleras, ríos,
valles, cumbres y desiertos,
efímeras obras también surgidas
de los extraños afanes de los hombres:
sus ciudades y vestigios, sus imperios y ruinas.
Ellas han llegado y se regalan
bajo la forma de una mirada nueva
a nuestros ojos cansados.

                                                      RAFAELA HAMES

                        



CUERPOS EN OTROS CUERPOS

cuerpos en otros cuerpos, presente
en otros sueños y miradas,
no importa dónde el corazón,
una mano, pasos y apéndices.
Tu cuerpo en otros cuerpos,
presente siempre tuyo
de amor, de amor entregado.
No te dejes llevar
por otras propiedades
que definen un nombre,
tu cuerpo como una herencia
pulida, como regalo de vida,
como sueño posible.
Lo que llevas dentro.
Es en el interior donde vivimos.

                                                  FRANCISCO GÁLVEZ

                        



EL LEGADO

                            
A Manuel Concha, hombre de luz y Bahía

Cuando caiga el retablo con toda su hojarasca,
de mi pared desnuda, arrancad el latido
al dios que fue creciendo de espalda a las doctrinas.
Sobre la carne yerta, levantad el legado,
mi neceser de luces y sombras, contenido
del tacto y la pupila, de todo cuanto amaba.

Pues si morir, al cabo, es ser en el olvido,
quedar desde el objeto y el símbolo primero.

                                                                                
(Inédito)
                                                                    
MATILDE CABELLO

                        



RETANDO AL DESALIENTO

                                               "...demos alegría, oportunidades.
                                               Vientos y veleros...
                                               Sangre valiente que invoque bahías".
                                                                           Ana Patricia Santaella

¿Qué podría deciros
en tan sólo un puñado de poemas,
amigablemente acuñados,
en la fraternal respiración de la hermosura?

Palabras que brincan
resueltamente solas,
resueltamente libres.

Para daros
el frutal latido del granado,
decididas espigas amarillas,
eslabones que eslabonan la ternura,
desagigantando:
esperas, estériles pasillos, agobios oprimidos.

Si ahora, palpita expectante el niño,
que rehace
alegremente su sonrisa,
al asomarse al sobrecogido
ventanal de la poesía.
¿qué podría deciros,
si invisibles, retamos al humano desaliento
en tan sólo un puñado de poemas?

                                 ANA PATRICIA SANTAELLA PLHÉN

                        



EL HOMBRE ENTERO

Míseros aire, traza, portes bornes: cuerpo
amado de vivos miembros con una fuerza que me
     brota tan
manifiestamente mortal; antes de apartarte al descanso
debido, darte a las fieras o enterrarte en cualquier
     parte
como germen de gloria, vuelve, arriba
a otro cuerpo, restituye sus dominios, determina
su belleza humanamente: su persona; que somos todos
edificio de unidad profunda
en que los elementos del mundo alcanzan su cima,
      elevan su voz:
¡oh síntesis vital, cuerpo participado,
todos idénticos, cuerpo entero todos, cuerpo todos
de bornes, portes, trazas, aires renovados; que somos
      todos
como el cuerpo único de un único hombre!

                                            JORGE RAFAEL MARRUECOS

                        

                                                               

DIAGNOSIS

He sufrido por ti la escarlatina. El crujir de los

huesos cuando crecen.

He sufrido contigo la difteria, la malaria mortal

de quien lame una piedra en busca de alimento.

Me has contagiado tus peores males.

He expiado por ti el sarampión del amor que comienza

la artrosis voraz de la rutina.

Escorbuto de sed son tus abrazos mientras bebo

tus labios de vitamina 12.

He sufrido el dolor de la tregua.


Te he tomado con los dientes amargos con que se

muerde la aspirina.

He sufrido del corazón y las arterias, inmunodeficiencia

de ti, de tu tortura.

Me han provocado otitis tus argucias y rinitis tu

peste de perro vagabundo. Taquicardia y
dolores de entuerto tu semilla feraz, la esquina
de la búsqueda

Todo eso he sufrido por ti

Todo,

menos alegría.

MARÍA ROSAL

   De Otra vez Bartleby


                     


    

                        



A-TRA-(I)-C-CIÓN

Se deshizo en vertical, sin darse cuenta…
Polvo en el tallo y fiebre en el cuello, sin saberlo;
asumió sin dudar lo inasumible… Sin aspaviento,
encadenó sus brazos a los caballos enfrentados.

A cuánto había de distanciarse de la vida
para seguir viviendo… Macabro kilometraje,
no basta con querer comerse el corazón a mordiscos,
hay que hacerlo envuelta en celo, de espaldas
a la llave de la burbuja…
Y sin que la necesidad de respirar flaquee en ningún

momento…


A ella se la llevó el mes de agosto, con los restos merengue
del aniversario aún en la nevera, se la llevó
después de 10 años titánicos una pequeña caída, la última,
la definitiva, la estocada venenosa que pasó por alto mil

días de duelo.

No había más. Aquella noche se acostó con el riñón

malherido

y la agenda llena de sangre caliente.
Cogió el sueño casi sin molestia; no había visto
la corona de flores a los pies de la cama ni la fecha en el

cabecero.

ÁNGELA JIMÉNEZ


                        



ALQUIMIA ESPIRITUAL

Miro por la ventana y veo gente que vive.
como una llaga removida al cabo de los años,
la agonía del silencio contorneaba tu humana geografía.
Un largo itinerario hacia los sueños
realidades que emergen en nuestra existencia...
Un viaje invisible y latente, turbador y apacible,
abdicado en miedos, enigmas y distancias.
Pero la vida es una fuerte corriente
que arrastra nuestra mente, nuestro espíritu,
hacia otro espacio, hacia otros ámbitos.
Nos introduce en un mundo luminoso,
cargado de voces y de aromas,
de paisajes habitados por gentes que viven
y se mueven en un laberinto de calles sinuosas.
Deja fluir las sensaciones, las emociones,
los impulsos y las energías corporales.
Muere a cada instante para que puedas nacer en cada

instante.

Miro por la ventana y veo gente que vive.
Has aprendido a sonreír de nuevo,
y tu sonrisa es como un mar de alegría...
Es estar en el tibio vientre de Dios.
La solidaridad teje lazos invisibles.

                                 BARTOLOMÉ DELGADO CERRILLO

                           



MIS MANOS TE DOY

Mis manos doy
y dan lo que yo soy.

Mis manos giran
el pomo de la vida.

Mis manos cuentan
las horas que se encuentran.

Mis manos unen
el beso y el perfume.

Mis manos doman
aquello que perdonan.

Mis manos pueden
con todo lo que creen.

Mis manos buscan
el valor en la lucha.

Mis manos crecen
si no me pertenecen.

Mis manos doy
y dan lo que yo soy.

                                       MERCEDES CASTRO SERRANO

                        



A CORAZÓN ABIERTO

Tráeme el colágeno, la fibra,
alcánzame el caparazón y su hendidura,
tiéndeme el rostro, la médula, la córnea,
o ese cuerpo cuyas formas
nunca llegan a satisfacer plenamente.

No hay rechazo ahora, ni cierta predisposición
genética, tan familiar a veces
como esa sangre que hierve junto al fuego,
ansiedades y tiempos donde cada uno
elige camino sin desayunar.

Dame pues, algo de ti
para que mis llagas muden
y sepa a ciencia cierta si hay memoria,
si, pese a tanta crueldad y tanto olvido,
cruzaremos la frontera juntos,

mientras en otra habitación alguien pregunta
sobre el terco silencio de la carne,
no tanto cuánto cuesta, de quien viene,
o quien a tocado a quien - eso es sabido -
sino sobre ese suave y rítmico contacto,

sobre su única y fundamental función

                                                        ALBERTO INFANTE

                        



DAME TU CORAZÓN AMOR

Dame tu corazón amor,
ese que tanto late
y que parece un grial inquieto.
Dame tu mirada
que tanto miró y tanto desea,
que tanta vida esconde.
Dame tu alma
en cada una de tus células,
tú que siempre quisiste tanto.
Yo te ofrezco mi dolor,
depurado ya en cada arteria
que se abre y que se cierra.
Te doy mi cuerpo
para que reverdezca como una hierba
cuando sorbo tu aliento.
Ya sé qué significa eso,
mi presencia en tu ausencia,
mi aire sobre tu tierra.
Dame tu corazón amor dámelo,
no dejes de latir,
que la soledad no es eterna.

                                              ANTONIO VARO BAENA

                                


             

                                                                                                                                               


                      

 
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