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TE DOY MIS
OJOS
Por Rafael A. Aguilar

Paula salta. Paul se sube al tobogán. Pauala da un brinco y saluda.
Paula se divierte en el parque. Paula tiene solo tres años y se ríe.
Ni Paula ni sus padres parecen acordarse de que nació casi ciega y
de que han superado un autentico calvario. Ella fue el primer bebé andaluz
en recibiru trasplante de córnea a tan corta edad. Tenía sólo siete meses.
Ahora se comporta como una niña normal, como una campeona.


PAULA  es guerrera. Paula salta y se sube al tobogán. Vuelve a dar un brinco. Saluda a su madre, Beatriz, desde los columpios. Corre detrás de una pelota que otro niño ha echado a rodar por el parque. No llega la primera, se le adelanta un compañero de juegos. Pero a ella le da igual. A su padre, Pablo, también le trae sin cuidado. Su niña, Paula, levanta los brazos en señal de victoria.

Es una campeona. Sus padres asienten, la animan. Paula, Paula, Paula. Claro que Paula Ahumada Villegas es la mejor. Una chiquilla de poco más de tres años con una sonrisa que no ha sido capaz de borrar ni el infortunio con el que puso los pies en el mundo.

Fue un parto normal. Marzo de 2006. Ella era la primogénita (ahora tiene un hermano más pequeño, de dos años) y sus progenitores apenas se habían recompuesto del gozo por su nacimiento cuando alguien vestido de blanco cumplió con su obligación y no tuvo más remedio que dar una mala noticia. "La niña no ha superado la prueba
de los reflejos", dijo el sanitario. El mundo se les vino encima a Beatriz y Pablo, a Pablo y Beatriz. Fue el comienzo de un calvario. Los médicos pronto supieron que la pequeña padecía distrofia endotelial, una enfermedad muy poco frecuente, congénita y hereditaria que sólo se da en uno de cada diez mil recién nacidos. El riesgo era de los que asustan: Paula apenas veía, estaba casi ciega, y era preciso una actuación urgente para restituir el daño con el que nació.
Estuvo ágil la sanidad pública y eso tranquilizó bastante a su familia, que poco a poco vio en la cirugía un motivo para la esperanza, un clavo ardiendo al que agarrarse para asegurarle a su hija una vida normalizada. "Al principio, fue duro, durísimo, sobre todo por la incertidumbre de si lo que tenía la niña encontraría cura o no, pero su carácter risueño acabó quitándonos las penas", recuerda su madre, que pronto acudió al Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, situado a 75 kilómetros de Andújar, donde vive la familia Ahumada.

El milagro tuvo, y tiene, un nombre: José María Gallardo, el jefe de servicio de Oftalmología del citado centro sanitario. Él y su equipo le practicaron a Paula, en noviembre de 2006 y cuando la niña sólo contaba con siete meses, el primer trasplante de córnea a un bebé tan pequeño en Andalucía. "Había que actuar rápido porque la corteza del cerebro se debe estimular de forma precoz para que la recuperación visual sea efectiva", suscribe el especialista.
Este primer injerto fue en el ojo derecho, y en enero de 2007, tres meses después, llegó el turno del izquierdo. "Paula respondió bien a los trasplantes inicialmente, pero acabó rechazando ambos al cabo de los meses, y hubo que repetirlos", recuerda Beatriz.

El trasplante de córnea definitivo aconteció en enero de 2009, pero sólo se le practicó en el ojo izquierdo, porque los médicos han determinado que el derecho es irrecuperable.

Desde entonces, Paula es otra. "Siempre ha sido una niña muy independiente, muy juguetona e inquieta, pero desde que le hicieron la última operación, se ve más segura porque, en vez de ver sólo a unos centímetros, ve a un metro de distancia y no para", dice su madre, agradecida. Aunque la niña no ha podido asistir a la guardería por las frecuentes revisiones que tiene que atender -acude una vez a la semana al Reina Sofía desde Andújar-, "lleva una vida totalmente normalizada y se relaciona con los demás sin problema", añade Beatriz. Cuando su madre dice esto, Paula está encaramada en un tobogán del parque de su barrio y levanta los brazos en señal de victoria. Es una campeona. Claro.


 
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