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Todos sabemos que, pase lo que pase, como desde hace treinta años, los
maravillosos, es decir, los donantes y los médicos que trasplantan sus órganos, seguirán siendo maravillosos en el Hospital Reina Sofía. Y de su generosidad seguirá brotando gracia. Y su mirada, veámosla o no, será el primer alivio de las carencias y de los dolores. Pensemos en ellos con gratitud inagotable. Porque ellos piensan en nosotros.


                                                                                   Antonio Gala

                                                                      






Me complace presentar este libro, que es el testimonio de una de las facetas más esperanzadoras y emotivas del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba: la de tres décadas de trasplantes de órganos y tejidos. Esta historia, que prácticamente ha corrido paralela a la del propio centro sanitario, comenzó a escribirse en 1979, tan sólo tres años después de su inauguración, con la realización del primer injerto renal. A esta exitosa intervención, seguirían después otros hitos, como el primer trasplante de corazón en 1986, el de páncreas en 1989, de hígado en 1989 y de pulmón en 1993.
Treinta años más tarde, en 2009, la ciudad de Córdoba ha tenido la satisfacción de haber estrenado el año con el trasplante número 4.636, una cifra que sin duda ya habrá sido superada cuando esta obra vea la luz, y que es un eslabón más de una larga cadena que ya suma 1.100 trasplantes renales, 825 hepáticos, 506 de corazón, 283 de pulmón, 133 de páncreas, 650 de
córnea y 1.114 de médula ósea.
Sin duda, la principal protagonista y responsable de este gran logro ha sido la sociedad cordobesa y su creciente solidaridad, que ha ido aumentando año a año, hasta alcanzar en 2008 los niveles más altos de la historia de Córdoba, con 51,3 donantes por millón de población, un dato que la sitúa como una de las provincias más solidarias del mundo, muy por encima de la media andaluza y española que tienen 33,9 y 34,2 donantes por millón de población, respectivamente. Y el año 2009 no podía empezar mejor en este sentido para Córdoba que batiendo en enero su propio récord con siete donaciones multiorgánicas.
A esta solidaridad, hay que unirle el buen hacer de todos y cada uno de los y las profesionales implicados en cada paso de este complejo proceso para culminarlo con éxito, así como el inestimable gesto de generosidad que realizan los donantes de órganos o sus familiares. Nueve de cada diez familias andaluzas aceptan la donación de los órganos, un dato elevadísimo que debe hacernos sentir orgullosos, pues es indicativo de una sociedad informada, concienciada y solidaria. Todas son personas anónimas que dan y se dan, en el más puro y altruista sentido de la palabra, es decir, sin esperar recibir nada a cambio y en unas circunstancias que, además, son especialmente dolorosas y emocionalmente muy difíciles. Se dice que la generosidad consiste menos en dar mucho que en dar a tiempo, una idea que
es absolutamente cierta en el caso de la donación de órganos. La premura en la decisión de donar es clave para que el trasplante de un órgano sea viable, lo que confiere aún más valor, si cabe, a la decisión de las familias.
Este libro nace con el afán de conmemorar tres décadas de trasplantes en Córdoba y en el Hospital Reina Sofía, ofreciendo un reflejo de la realidad que envuelve a este proceso. Pero, sobre todo, pretende, a través los diversos testimonios e imágenes recogidas, ser un emocionado homenaje a esta solidaria ciudad y a todas las personas presentes o ausentes -donantes, familiares, profesionales, voluntarios, agentes sociales,... -que durante treinta años han escrito, día a día, cada una de las conmovedoras historias humanas que hay detrás de cada trasplante.

MARÍA JESÚS MONTERO CUADRADO
Consejera de Salud. Junta de Andalucía



Es para mí un honor sumarme, a través de estas líneas, a las felicitaciones que recibe en estas fechas el Hospital Universitario Reina Sofía, por el treinta aniversario del primer trasplante realizado en este centro. Palabras de reconocimiento y enhorabuena que, sin duda, expresan también el sentimiento del conjunto de la ciudadanía cordobesa.
A buen seguro, el equipo médico y de profesionales sanitarios responsables de aquella primera intervención era consciente de su trascendencia en términos humanos, la salvación de una vida. Sin embargo, quizá no llegaban a vislumbrar entonces que estaban dando el primer paso de una trayectoria que hoy es ejemplar y pionera en muchos casos. Una trayectoria, en lo relativo a la donación de órganos y a la práctica de trasplantes, que ha situado al Hospital Reina Sofía de Córdoba como referente imprescindible en esta materia, en el ámbito nacional e internacional.
Hoy, la investigación científica, la formación de sus médicos y especialistas y los recursos tecnológicos más avanzados se han convertido en los elementos fundamentales que avalan la excelencia del trabajo realizado en nuestro hospital. Pero además, a este mérito inestimable, desde el punto de vista de la sanidad pública, hay que añadir otra virtud que escasos centros sanitarios pueden tener a gala. Una virtud que tiene que ver con el papel que desempeña el Hospital Reina Sofía en nuestra ciudad y con la percepción de los cordobeses como "su" hospital.
Una percepción, un estrecho vínculo de cercanía y confianza, generado durante los más de treinta años de vida del centro y fruto no sólo de su prestigio médico, sino del trato humano y el cariño con el que sus profesionales han sabido siempre ejercer su función. Hoy más que nunca, esta relación sigue siendo de profundo agradecimiento en ambas direcciones. La ciudadanía cordobesa se siente orgullosa del Hospital Reina Sofía, al tiempo que el hospital se siente orgulloso de la generosidad con la que Córdoba ha respondido, cada vez en mayor grado, a las campañas de información y sensibilización relativas a la donación de órganos.
Los últimos datos oficiales sobre tasa de donaciones sitúan a Córdoba como un verdadero ejemplo a seguir, una extraordinaria muestra de conciencia social y solidaridad en este sentido. No podía ser de otro modo en virtud de nuestras propias señas de identidad, entre las que se encuentra precisamente este espíritu solidario. Pero es igualmente reseñable el trabajo realizado en este sentido por la dirección del hospital, la Coordinación de Trasplantes y el conjunto de asociaciones de trasplantados existentes en toda nuestra provincia.
Una vez más, enhorabuena y gracias. Por vuestros esfuerzos, entrega, y vocación puestas al servicio de la salud de las personas. Por vuestra profesionalidad y permanente afán de avance y conocimiento. Un afán, también seña de identidad de Córdoba a lo largo de su Historia, que en vuestra mano se traduce con mayúsculas en esperanza, en nuevas ilusiones por las nuevas vidas que comienzan.


ANDRÉS OCAÑA RABADÁN
Alcalde de Córdoba



El trasplante de órganos y tejidos constituye hoy día una realidad terapéutica perfectamente consolidada en los países con avanzada tecnología sanitaria de nuestro entorno. Lejos están ya los tiempos en los que hacer un trasplante era un acontecimiento extraordinario que generaba una enorme expectación.
Parece una realidad incontestable que el comúnmente conocido como Estado de Bienestar es un logro conseguido por la sociedad de nuestro tiempo. El ciudadano se vuelve cada vez más exigente en este sentido y aspira a que los beneficios sociales alcanzados hoy día no sólo persistan como hasta ahora, sino que se incrementen y sean de la mayor calidad posible. Los beneficios que se obtienen de la donación-trasplante de órganos y tejidos forman parte del Estado de Bienestar. En este aspecto, se puede manifestar sin ningún tipo de petulancia que gozamos de una situación privilegiada, no sólo porque tenemos las más altas cotas de trasplante del mundo, sino porque nuestro Sistema Nacional de Salud da una cobertura universal y establece las bases sobre igualdad de oportunidades a la hora de recibir cualquier tipo de trasplante, sin hacer discriminaciones sobre la situación económica, raza, sexo o posición social del ciudadano.
Uno de los aspectos más importantes de la temática general que significa el mundo de los trasplantes es la calidad que nuestros centros hospitalarios ofrecen a la hora de la donación- trasplante de órganos y tejidos. Aunque la medición de esta calidad sea un problema complejo de definir, la actividad desplegada por los diferentes profesionales implicados en esta faceta asistencial del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y plasmada en este libro constituye una prueba inequívoca de la misma.
Por otra parte, si volvemos la vista atrás, observamos que el inicio de los programas de trasplantes en los hospitales españoles ha sido debido a la inquietud y motivación de una serie de cualificados profesionales que, con su afán de superación, pusieron en marcha esta tecnología punta que significan los distintos tipos de trasplantes. En este sentido, es preciso resaltar que, en nuestra comunidad andaluza, el Hospital Reina Sofía ha sido pionero en el inicio de la gran mayoría de los distintos trasplantes de órganos y tejidos. Sin lugar a dudas, es un referente, no sólo en Andalucía, sino también en el contexto nacional
e internacional.
Todo lo anterior constituye una serie de pruebas evidentes del grado de madurez y eficacia alcanzado por un numeroso colectivo de personas que, con su dedicación y esfuerzo continuado, contribuyen a mejorar la calidad de vida de un significativo número de enfermos trasplantados.
Mi más cordial y sincera felicitación por estos treinta años de brillante historia.


MANUEL ALONSO GIL
Coordinador autonómico de trasplantes



Infinidad de historias de personas que han recibido un nuevo órgano o tejido jalonan los treinta años de actividad trasplantadora en Córdoba. En unas palpita un nuevo corazón; algunas han recuperado su función renal, hepática o pancreática; para otras, el trasplante pulmonar que tanto ansiaban se ha hecho realidad y todas disfrutan de una nueva vida tras el injerto. Detrás de los más de 4.800 trasplantes de órganos y tejidos realizados en estas tres décadas de pasión por la ciencia, la medicina y la humanidad hay mucho que contar.
Este libro, que pone el broche el oro a los actos celebrados en torno al treinta cumpleaños de esta efemérides, pretende revisar humildemente la magia del programa de donación y los trasplantes en el Hospital Reina Sofía y, por extensión, en Córdoba -que con una tasa de donación del 51,3 por millón de población en 2008 se sitúa como la provincia más solidaria a nivel mundial- de manos de algunos de sus protagonistas.
El kilómetro cero arranca el 6 febrero del 79, cuando Miguel Berni se somete al primer trasplante realizado en este centro, un injerto renal. La ilusión de esta intervención sigue palpitando cada vez que se pone en marcha este proceso en el hospital cordobés, una terapéutica habitual hoy en la práctica médica que se ha convertido en seña de identidad del Hospital Universitario Reina Sofía y de Córdoba.
Sólo determinados momentos, situaciones o circunstancias tienen ese toque mágico que consigue una respuesta unánime y favorable del conjunto de la ciudadanía. En Córdoba, esto sucede en su máxima expresión con cada donación y trasplante. A la aceptación de la población se une la dedicación de los profesionales, protagonistas junto a los trasplantados, los donantes y sus familiares, de los numerosos hitos alcanzados en estos treinta años. Las asociaciones de trasplantados, que se han ido creando tras la puesta en marcha de los distintos programas de trasplantes, ofrecen el aliento que estas personas y su entorno necesitan antes y después de la intervención.
En este periodo, se han perfeccionado las técnicas, ha mejorado el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes trasplantados, se ha avanzado en la medicación inmunosupresora, y el encaje de cada una de las piezas contribuye al logro del fin deseado: la vuelta a la vida. El hospital en su conjunto forma parte del amplio equipo de trasplantes que se moviliza cada vez que se genera una donación y se lleva a cabo el trasplante. El libro es un homenaje a todos ellos, a quienes han recibido un órgano, a los donantes y sus familiares, a los donantes vivos, profesionales, colectivos, instituciones y a la sociedad que, con su generosidad desmedida, han devuelto miles de sonrisas.
Este complejo sanitario es testigo cada semana de historias singulares: niños que crecen con nuevos corazones, pulmones e hígado y adultos a los que un sí solidario les ha permitido conocer a sus nietos, vivir sin necesidad de dializarse y hacer realidad su proyecto de vida. Hoy, el ‘espíritu Reina Sofía’ se siente entre los profesionales de este hospital, tan vivo como hace seis lustros, cuando Córdoba comenzó a soñar con trasplantes y solidaridad. Las entrevistas, reportajes e imágenes que se entremezclan en este libro tratan de repasar la evolución de los trasplantes en este centro.


JOSÉ MANUEL ARANDA LARA
Director gerente
Hospital Universitario Reina Sofía



Treinta minutos de espera, treinta motivos para alegrarse, treinta escalones para llegar a casa, treinta. Tienes en tus manos un libro que encierra miles de motivos, de sollozos, de esperanzas, de inquietudes, de sonrisas, miles de abrazos y TREINTA años de trabajo y de humanidad.
Queremos festejar contigo que más de 4.800 personas hayan tenido una segunda oportunidad desde que el Hospital Universitario Reina Sofía realizara el primer trasplante. Pero en momentos de dicha como éste, también nos queremos acordar de todas esas almas que hoy nos acompañan y de todas esas esperanzas que en este momento, mientras lees estas líneas, ansían una mirada que les susurre un SÍ. Ayúdanos a encontrar siempre una respuesta positiva a la donación para que nadie tenga que cansarse de esperar vida. Éste precisamente es el caso que Ángela Jiménez nos recitaba en el poemario Tintas para la vida:






MARÍA ISABEL BAENA PAREJO
Delegada provincial de Salud de Córdoba

                                                       A-TRA-(I)-C-CIÓN
                             Para Inma, que se cansó de esperar un nuevo corazón.

                             Se deshizo en vertical, sin darse cuenta…
                             Polvo en el tallo y fiebre en el cuello, sin saberlo;
                             asumió sin dudar lo inasumible… Sin aspaviento,
                             encadenó sus brazos a los caballos enfrentados.
                             A cuánto había de distanciarse de la vida
                             para seguir viviendo… Macabro kilometraje,
                             no basta con querer comerse el corazón a mordiscos,
                            hay que hacerlo envuelta en celo, de espaldas
                            a la llave de la burbuja…
                            Y sin que la necesidad de respirar flaquee en ningún
                            momento…
                            A ella se la llevó el mes de agosto, con los restos merengue
                           del aniversario aún en la nevera, se la llevó
                           después de 10 años titánicos una pequeña caída, la última,
                           la definitiva, la estocada venenosa que pasó por alto mil
                           días de duelo.
                           No había más. Aquella noche se acostó con el riñón
                           malherido
                           y la agenda llena de sangre caliente.
                           Cogió el sueño casi sin molestia; no había visto
                           la corona de flores a los pies de la cama ni la fecha en el
                           cabecero.

                                                                                            ÁNGELA JIMÉNEZ
                                                                                        
                                                                                                                                                                                         



 
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