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Mentalidad positiva

Testimonios

MENTALIDAD POSITIVA


No pretendo con estas lineas dar lecciones ni consejos a ninguno de los que como yo, han pasado por la experiencia de un trasplante. Cada uno de nosotros ha vivido esa experiencia vital de un modo diferente y habrá extraído para si sus propias conclusiones. Solo pretendo trasmitir parte de mi experiencia a los que tengan en el futuro que afrontar una situación tan difícil como la de sufrir una enfermedad pulmonar grave y someterse a un trasplante para superarla.

Creo firmemente que por difícil que resulte en esta situación pensar en positivo, hay que hacerlo, hay que afrontar tanto la enfermedad, como la decisión del trasplante, y por supuesto la recuperación tras la intervención con
una mentalidad positiva. Y no es que yo sea una persona especialmente valiente u optimista, pero he descubierto al tener que afrontar una experiencia tan dura como esta, una fuerza interior y un afán de luchar por sobrevivir que desconocía en mi. Y la única forma de canalizar esa fuerza es afrontar la situación con mentalidad positiva, con optimismo, pensando que mas allá de la enfermedad y del trasplante  te espera volver a hacer tu vida normal como una persona sana.

Obviamente esa actitud vital de la que hablo, esa mentalidad positiva, por si misma no os curará,  pero si estoy seguro que la actitud contraria, la desesperación o la tristeza solo conducen a  la depresión o la desesperanza y eso ciertamente no os ayudará a salir adelante.

Y no se trata de mantener un optimismo ciego e irracional. Se trata de que en cada situación que se presente en todo el recorrido de la enfermedad, las pruebas de evaluación, la lista de espera, el día del trasplante y la rehabilitación, afrontéis con mentalidad positiva en lugar de negativa todos esos pasos.
Por dura que sea la situación en la que te encuentres,  hay que ponerse una meta, pensar siempre en el siguiente paso, buscar una luz al final del túnel.

Cuando te diagnostican una enfermedad de este tipo y te dan como en mi caso unos pocos años de vida, de repente te conviertes en una persona sin futuro. Piensas, ¿Por que a mi?, ¿Que he hecho yo para merecer algo así?, y muchas otras preguntas que en realidad no tienen respuesta y que en nada te van a ayudar. Piensas en ordenar tus asuntos, despedirte de tus amigos y tratar de pasar el tiempo que te queda con tu familia. Pero esa actitud, al menos en mi caso, no duró mucho, quizás un par de días. Enseguida surgió en mi una voluntad de afrontar el duro diagnostico y luchar por ser lo mas positivo posible dentro de la gravedad de la situación. No estaba dispuesto a dejar que mi familia me viese consumirme poco a poco por la enfermedad y además que me viesen triste y desesperanzado.
No, de tu actitud va a depender no solo tu propio estado de animo, sino además de como van a percibir en tu entorno tu enfermedad. Si te muestras resignado y abatido, les crearás a los tuyos mayor dolor y angustia por verte así. Yo con hijas todavía pequeñas no estaba dispuesto a darles esa imagen.
Hay que levantarse todos los días con animo, salir a caminar, y afrontar la situación con realismo pero con mentalidad positiva.

Además, por fortuna surge en tu vida una palabra de la que habías oído hablar, pero que te parecía algo lejano y que nunca te afectaría a ti;
!Trasplante!.
En el momento que los médicos me dieron la posibilidad de hacerme las pruebas de evaluación y me pusieron por delante el documento de consentimiento para incluirme en lista de espera y para la posterior intervención, no lo dudé ni un instante. Se que para muchos que tendrán que pasar por esta situación no es una decisión fácil, que es algo mas que firmar un documento, es apostarlo todo a una carta, tomar una decisión irreversible, pero creo firmemente que es la única decisión lógica, la única que nos permitirá volver a ser personas sanas. Muy medicadas, inmunodeprimidas,  expuesta a recaídas y sujeta a revisiones periódicas, pero....!Sana!.

Como afirma Eduard Punset:
"Hace doscientos años las personas vivíanaños como mucho,  solo había tiempo para pensar en si hay vida después de la muerte. Hoy en día, cuando la vida media de las personas ronda los ochenta años, lo que tiene sentido es además preguntarse si hay vida antes de la muerte". Lo que vale la pena, según Punset, es mejorar la calidad de la vida tan larga de las personas de nuestro tiempo.
En nuestro caso, para los que hemos sufrido una enfermedad pulmonar irreversible, aumentar nuestra esperanza de vida, y sobre todo que esa vida sea de calidad, lo que supone no verte limitado por un equipo de oxigeno o por una debilidad que te incapacita para todo,  
pasa ineludiblemente por decir si al trasplante y afontarlo con MENTALIDAD POSITIVA.

Jose Ramón Bravo. (Trasplantado en el H.U.R.S. de Córdoba en septiembre de 2011)



 
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