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La comunicación, la clave

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LA COMUNICACIÓN,
LA CLAVE
Por José María Catalán


Los medios de comunicación han contribuido a afianzar el modelo español de
trasplantes. Más allá de algún desencuentro puntual, la posición de los informadores
ha sido siempre de respeto, lealtad y apoyo. Para los que comunicamos sobre salud,
la especialización es el único camino para una información de calidad.




PARA todos los que formamos parte de este mundo de los trasplantes -periodistas incluidos-, el papel de los medios de comunicación ha sido una de las claves que también ha contribuido a consolidar el modelo español. Más allá de algunos desencuentros puntuales -que han incidido de manera negativa y han provocado incertidumbres y descenso en las donaciones y han sido muestra de qué periodismo no se debe hacer-, la posición de la prensa en general y de la sanitaria en particular en este campo de los trasplantes ha sido de respeto, lealtad y apoyo. En pocos sectores de la comunicación se puede decir lo mismo, ni siquiera en el de salud.
Si nos remontamos a los primeros tiempos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), ese espíritu de hacer partícipes de los logros a los medios sirvió para crear una entente que se ha mantenido y mejorado si cabe. Ahora que los tiempos han cambiado y que el mundo de la comunicación también, ambas partes estamos convencidas de que sólo desde esa complicidad es posible mantener lo logrado. Lo demuestran los seminarios que cada año hacemos en Zaragoza los periodistas sanitarios de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) y los coordinadores de trasplantes, con la puesta en común y el debate sobre algunos de los asuntos más controvertidos de los meses precedentes. Sólo desde esa colaboración, desde ese espíritu de compartir es posible una información mejor, un verdadero ejemplo que podrían sin duda copiar otros colectivos.


Una información mejor sólo tiene un único punto de partida: una formación mejor. Que el periodista mejor formado es un periodista mejor informado, nadie lo cuestiona. Por eso, todos los que somos parte de este mundo nuestro de la información sobre salud hace años que entendimos que la especialización en el periodismo es la clave para hacerlo mejor. Y para lograr ese objetivo, hemos llevado a cabo multitud de iniciativas en busca de una formación de excelencia para nosotros y para las generaciones que nos vienen empujando.


Es cierto que los cambios ocurridos en la sociedad también han alcanzado a los medios de comunicación. Y en ocasiones -el amarillismo manda- se traspasa el grado de confianza y confidencialidad que había estado presente de forma sistemática en nuestra manera de contar las cosas de los trasplantes. Pero sólo si somos capaces de mantener esa línea de trabajo, si prima por encima de todo el interés de una sociedad como la nuestra, que ha asombrado al mundo con su eficacia y generosidad, que quiere seguir estando orgullosa de nuestro modelo de trasplantes, que pretende seguir brindando a tantas personas la oportunidad de una "segunda vida", los medios de comunicación seguiremos jugando un papel bien activo. Porque tenemos que contar aún muchos avances en este mundo de los trasplantes, que seguir escribiendo muchas páginas y cumpliendo tiempos de emisión en las radios y las televisiones y que reflejar pequeños o grandes milagros que devuelven la vida a tantos enfermos.
Lástima que a veces la pelea es desigual. Y desde distintos ámbitos, instituciones, foros, encuestas y publicaciones se viene reclamando más compromiso de los medios de comunicación en los temas de salud (Estudio INESME-2008, Informe QUIRAL 10 años- 2009, CIS, Barómetro Sanitario-2009, Cuadernos de Periodistas-2009). Del conjunto de datos reflejados en esta documentación, se pueden extraer varias conclusiones: primera, que la sociedad ya no tiene la salud entre sus preocupaciones más relevantes (aunque si se pregunta directamente, sí), a no ser que surja un tema como la nueva gripe de estos tiempos que hace temblar a un mundo ya bastante resfriado por otros asuntos; en segundo lugar, que los grandes medios de información general no tienen la salud como prioridad y, por ello, que los profesionales del periodismo sanitario tenemos una lucha permanente para ser escuchados y tenidos en cuenta en un tiempo -y éste sería el tercer aspecto- en que priman el espectáculo y el todo vale.


Por todo esto, resulta tan importante la labor de comunicación sobre los trasplantes, que se desarrolla también en los medios calificados de menores y en los centros que no son tan gigantescos, en ese camino por dar cabida a todos sin olvidar a los verdaderos protagonistas: quienes decidieron en su momento que sus órganos o los de su familiar fallecido servían para mucho más.
Libros como éste, que ha planteado el Hospital Reina Sofía de Córdoba, sirven para poner de manifiesto no sólo los logros de un centro a imitar en este campo de los trasplantes y su política de comunicarlos, sino los de la sociedad española en su globalidad, que ha querido hacer suyo un modelo de trasplantes que, gracias a la generosidad de donantes y familiares, a la profesionalidad de todos los que toman parte en cada proceso y al apoyo de los políticos y los medios de comunicación, ha logrado colocarse a la cabeza del mundo y ser el modelo a copiar y que a todos les gustaría tener.



 
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