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La alegría de vivir

Testimonios

LA  ALEGRÍA  DE  VIVIR


Cuando me dispongo a plasmar en líneas el relato de mi vida de trasplantada, me asaltan unas dudas: por una parte puedo narrar punto por punto mis malos o mis mejores momentos; pero claro, esto sólo le interesaría a personas muy cercanas a mí y posiblemente aburrirían  a los demás; pienso que este relato debería ser algo distinto…debería ser…como llego a tener una
Segunda Oportunidad, porque compañeros trasplantados, eso es lo que tenemos: una segunda oportunidad. Vamos a ver como he llegado hasta este punto.

Nací con un “problema genético” al que llamaron fibrosis quística, yo era muy pequeña y no llegaba a alcanzar la influencia que iba a tener en mi vida, eran viajes a hospitales, médicos, pruebas, hasta que Hospital Ramón y Cajal de Madrid, un doctor avanzado en la ciencia Dr. D. Héctor Escobar, se cruza en mi camino y guía mi salud en la infancia y la adolescencia. En casa me enseñaron que no había que rendirse, que en la lucha hay que ser constante, que no hay que bajar la guardia, que mi diferencia genética con los demás niños/as no debería ser motivo para sentirme distinta. Fui una más entre todos, porque todos sabían que Mari Carmen tosía, pero se fueron acostumbrando, que no podía hacer esos ejercicios de gimnasia, pero los suplía con otras actividades. Mis amigos de la infancia, los que aún conservo como un tesoro guardado en el arca de mis recuerdos, me aceptaban como una más. GRACIAS


Cuando evoluciona la enfermedad y te informan que tu solución está en un ”trasplante” una palabra nueva para mí, la acepto como algo lógico. Mis padres me hicieron ver, que había que tomarlo no como un fin, sino como un medio para alcanzar nuevas metas, unas metas que yo había soñado. La ilusión de poder llevar a la práctica todos esos deseos, todos esos sueños, me hicieron mucho más fácil aceptarlo.

Empecé la carrera que siempre había soñado: quería ser maestra, desde que era chica mis primos/as siempre decían: “Mari es la maestra”. Cuando estaba a punto de acabarla, mi dichosa fibrosis me quiso jugar una mala pasada; pero en la lejanía, en otro cuerpo, en alguien que el destino de la vida hace cruzarse con la mía, estaría mi segunda oportunidad. Es muy difícil comprender, que yo en código cero y una persona sana a cientos de kilómetros tuvieran un mismo papel en la vida: él me daría nuevos  y sanos aires. Sueño algunas noches que le hago a una persona sin rostro un ruego: no te lleves tus pulmones al cielo, el cielo sabe que los necesito aquí, te los pido prestado, yo los cuidaré y desde donde quieras que estés velarás también por ellos, haremos un equipo en el que compartiremos el aire sano. GRACIAS.

Con mucha más ilusión que antes, termino la carrera ¡ya soy maestra! Otra meta alcanzada. Más adelante encuentro a una persona muy especial para mí, se llama Antonio, nos fuimos conociendo, nos aceptamos como somos, nos casamos y otra felicidad que me llega. GRACIAS

Sin embargo, no quiero terminar sin  nombrar a las personas que me han ayudado a vivir, que me han enseñado a aceptarme como soy, que sin la lucha y la constancia no se logra nada, que sin el amor que me han dado nunca habría llegado a estar como estoy: mis padres y mi hermano; ellos en una continua dedicación y  mi hermano aceptando, sin regañar, que yo lo necesitaba. No sé si os podré devolver tanto como me habéis dado los tres. En el fondo mi sueño también era el vuestro y lo estamos disfrutando “la alegría de vivir”. Pronto tendremos otra ilusión más para compartir. GRACIAS.

Para finalizar os pongo unos versos que nos leyó Toñi Prieto, son de Mario Benedetti:

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.


                     Mari Carmen Villarrubia de Tena.

Trasplantada el 7 de Abril de 1998

 
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